Miguel Bazdresch

24 Agosto 2011

NUEVO PARADIGMA

Archivado en: General — Etiquetas:, , , , — miguel @ 18:39 pm

Hace un par de días se llevó a cabo en la UIA Puebla la segunda sesión de la Cátedra Pablo Latapí Sarre, del Sistema Universitario Jesuita, coordinada por el campo estratégico Modelos y Política Educativas (MOPE).

El Catedrático este año fue el Dr. Bernardo Toro, colombiano, ahora en la Fundación Avina, allá en Colombia. Lo conocimos en el Simposio “Educar para la Vida” del Departamento de Educación y Valores del ITESO, hace unos años, como conferencista principal.

En esta ocasión el tema de la Cátedra fue “Los Valores en la educación. El corazón de la educación”. La conferencia completa aparecerá en el sitio web de la Uía Puebla y por eso no me entretengo en detallarla. Sólo me interesa retomar aquí un punto central: La educación no podrá resolver sus problemas con las mismas variables que crearon esos problemas y, por tanto, es necesario un cambio de paradigma.

El paradigma actual de la educación lo sintetiza Toro en tres puntos: Éxito, acumulación y poder. Son elementos constitutivos de la dinámica social actual. Personas, grupos, organizaciones, instituciones, gobiernos, familias y escuelas se mueven en el contexto de ese paradigma, además mundial y propio de una globalización del mercado.

Este paradigma en educación impulsa una educación para el mercado, una educación para la competitividad pura y dura y una educación para ser “el primero” de la lista, el primero del ranking o el primero del grupo. Por tanto los valores que se comunican en las transacciones discursivas, simbólicas o materiales están preñadas del valor de la preponderancia, es decir, ser quien tiene más (dinero, saber, libros, redes, amigos, belleza) en su poder, del valor del éxito, o quien tiene más seguidores, fans o amigos en las redes sociales reales y virtuales. Y del valor de la riqueza y su correlato: el consumo. Por eso no es extraño que ciertos jóvenes huyan de la escuela cuando ven que ahí nunca alcanzarán los valores que se premian en la vida social. El colofón de este paradigma es una educación elitista y excluyente.

Un nuevo paradigma implica una “vuelta de campana”. Poner por delante el cuidado: El cuidado de sí mismo (cuerpo y espíritu), el cuidado del otro y el cuidado del mundo. Esto implica una educación inclusiva e incluyente. Tal nombre sobrepasa lo que se entiende comúnmente: Va más allá de integrar a los niños o a las personas con alguna diferencia social, política, cultural o corporal. Incluir significa: Reconstruir el lenguaje educativo para valorar todo trabajo por el hecho de serlo de una persona y calificarlo de acertado o no tanto y nunca de bueno o malo. En fin, incluir implica reconstituir las fuentes de legitimación de la educación, del educador y de lo que implica ser educado. No será educado quien tenga éxito sino quien cuide, se cuide y actué para constituir un mundo cuidado, atendido en sus necesidades. Incluir construye y consigue equidad. Educación incluyente construye equidad educativa.

La novedad alcanza para valorar ahora al maestro, no sólo con evaluación de su saber, sino con la capacidad para motivar y metodizar el aprendizaje de los alumnos. En suma una renovación cultural, un corazón renovado para la educación.

3 Agosto 2011

TECNOLOGÍA DE MÁQUINAS O CULTURA RED

Archivado en: General — Etiquetas: — tcarrillo158 @ 12:17 pm

En el tema de las tecnologías relacionadas con la educación nuestro alumnado y nuestra cotidianeidad nos está hablando de fenómenos cuya explicación estamos dando por hecho o peor, estamos juzgando desde mitos, es decir con base en falsas imágenes formadas por la repetición de medias verdades que se convierten en verdades aceptadas sin más.

¿Caemos en cuenta del impacto - cambio - efecto en las culturas juveniles y académicas y educativas de la educación a través de internet? ¿Caemos en cuenta de los cambios culturales que impone la existencia y operación de la RED?  Cesar Coll tiene un artículo luminoso en su libro “Psicología de la virtualidad” (Morata, 2009) en el cual nos avisa de la necesidad de mirar los fenómenos relacionados con la educación con la nueva base formada por los nuevos supuestos culturales introducidos por la RED.

Es nefasto, parece, que se insista en la trascendencia de repartir (entregar, reglar) computadoras o tablet tipo ipad, bajo una creencia, y no un razonamiento argumentado, de que el hecho mismo de tal regalo mejora la educación. Si no es desde una nueva cultura y la elaboración de las nuevas condiciones pertinentes, disponer del instrumento tecnológico no abona a la mejora.

La nueva cultura, o al menos los nuevos rasgos culturales asociados a la aparición de la RED no implica aceptar sin crítica esa nueva cultura red. ¿Qué habrán pensado los antepasados cuando apareció la imprenta y pasaron de los grandes libros manuscritos y copiados por esforzados y esclavizados monjes a libros reproducibles por una máquina más pronto y en mayor número de copias? Después de 500 años de imprenta, ¿todos los humanos podemos acceder a los libros, a todos los libros? ¿No se mantiene después de 500 años de imprenta lo que podemos llamar la brecha imprental? ¿Se mejoró la educación con los libros y con los libros regalados a todos los niños? ¿La ahora dinosaúrica calculadora mejoró la educación al entregarla a todos incluida en el mesa-banco? ¿No hay una brecha todavía entre quien tiene acceso a la calculadora y quién no? ¿La educación universitaria es mejor hoy que antes que no teníamos la tecnología que hoy usamos? ¿Nos ha cambiado nuestro habitus escolar, educador?

La tecnología tiene su lógica y tiene sus virtudes pero se maneja y aprovecha desde una cultura, desde unos supuestos prácticos con los cuales vivimos y son para aquí y ahora, inatacables. La cultura en RED no ha entrado en la educación mexicana y si nos apuramos tampoco en la universidad, aunque tenemos 15 años al menos de disponer de computadoras.

La disputa y el debate hoy más que nunca en la educación son por la cultura y sus supuestos que compelen a construir el acto educativo con las instituciones que lo hacemos, con los ritos y prácticas que lo hacemos y con los suspiros e ideales que lo hacemos. Así ¿Qué de nuevo nos propone la cultura RED? ¿Es algo aceptable para nosotros? ¿Vamos a cambiar papiros por libros con toda la angustia que supone? ¿Vamos a titubear hasta que el mundo y la vida nos deje atrás?

El estado de la cuestión en la materia RED es complejo y complicado pues toca el centro de la cultura vivenciada y usada hoy por hoy, la cual tiene para rato.

Espero colaboraciones e invitaciones para seguir bordando sobre el tema.

21 Febrero 2011

DEDUCCIÓN DE IMPUESTOS: ¿APOYO EDUCATIVO?

Archivado en: General — miguel @ 20:02 pm

M BAZDRESCH P. FEBRERO 21 2011

El presidente de México decreto hace unos días decretó la deducibilidad del pago de impuestos de quienes pagan colegiaturas en establecimientos de educación particular. Los primeros cálculos indican que el fisco mexicano dejará de percibir una cantidad aproximada a los 15 mil millones de pesos y podría ser mayor. Al mismo tiempo se calcula que el fisco tendrá un ingreso de “varios miles de millones” si precisar por la obligada regularización fiscal de los establecimientos de educación privada, en su gran mayoría irregulares. Esto se debe a que las personas, para deducir el pago de colegiatura, deben exhibir un recibo oficial en el cual ha de constar los registros hacendario y público del establecimiento educativo.

De cualquier modo que se mire la exención se hace a un segmento social cuya parte mayoritaria no necesita la exención pues puede cubrir ese pago, quizá con algún sacrificio, pero si apuros. Por eso los analistas coinciden en que no se trata de una medida fiscal especialmente bien hecha, tampoco es una medida que alivie pobrezas de muchos, menos es un apoyo a la educación, pues la deducción de impuestos quizá incremente la matrícula de los colegios pero para nada la calidad de los mismos, y concluyen que se trata de una medida electorera, es decir busca congraciarse con un segmento social para obtener su voto electoral el año próximo.

La medida presidencial suscita la pregunta por cómo podría el gobierno, quizá el mismo presidente con decisiones parecidas a la ya citada, ayudar a la educación a mejorar la calidad de su servicio. Incluso ayudar a la educación particular. Existen al menos cuatro posibilidades, cuestionables si se quiere, y a la vez menos electorales y más “educativas”. La primera puede ser la posibilidad de compra sin impuestos de computadoras para los niños y jóvenes. Una persona o una empresa puede deducir de sus impuestos lo que gaste (hasta cierto límite) en comprar computadoras idóneas para la escuela, que las entregue a un centro escolar público o privado, registrado, para el uso de los alumnos. Este recurso, computadora personal, no puede ser proporcionado por el gobierno. De ahí el apoyo fiscal.

Una segunda forma puede ser la edificación o contribución al mantenimiento y expansión de edificios escolares. Las empresas, chicas o grandes, que contribuyan con una cantidad (hasta cierto límite) a la construcción o mantenimiento de edificios escolares, públicos o privados otra vez, podrían deducir de sus impuestos dicha contribución. La tercera de está ilusionada lista es la deducción de impuestos de los gastos realizados para transporte escolar. La mitad de los niños y sus familias en el país hacen un esfuerzo excesivo para asistir todos los días a la escuela, a veces en transporte público concesionado en condiciones lamentables de comodidad, puntualidad y seguridad. ¿No será posible que la organización de un transporte escolar eficaz, seguro y suficiente pueda sostenerse, al menos parcialmente, por los padres de familia vía exención de impuestos? Sea para educación pública o privada.

Por último, una forma mediante la cual se toma un programa actual de la SEP: Adopta una escuela. Está diseñado para empresas interesadas en apoyar con el 10% de su nómina a una escuela en situación de pobreza vía la misma SEP o sus correspondientes en los estados. Bien, pues igual con dos variantes. Quien puede dar la contribución deducible sea cualquier persona y que no pase por la SEP sino que sea entregada a la escuela misma para un fin cuyo logro sea comprobable, por contribuyente y por la autoridad.

Niños y jóvenes con acceso a la tecnología educacional tendrán mayores recursos para aprender y por tanto alumnos con menores posibilidades de aburrirse y desertar. Edificios escolares completos y funcionales serán una sede más atractiva para todos y un estímulo para identificarse con “su” escuela. Transporte eficaz quizá impacte en menos escuelas multigrado, de pocos alumnos, que se mantienen porque los alumnos no pueden ir con seguridad al pueblo más grande cercano pero lejano para niños y familias. Transporte seguro hará posible visitas de los escolares a lugares hoy inaccesibles por el costo que implica, impagable para muchas familias.

Escuelas adoptadas por la sociedad hará más fácil el acercamiento entre la sociedad y la educación, hoy muy alejadas entre sí. Las personas con un referente escolar al cual contribuyen serán un estímulo a mejor escuela, sin duda.

La ilusión muere al último y aunque este gobierno casi lo logra, es necesario insistir en la crítica de lo inadecuado o lo que se revela no pensado del todo, mientras lo posible, muy sencillo y sobretodo capaz de acercar a las personas con su nación y sus problemas, se queda sin hacer o se hace y no lo sabemos.

29 Noviembre 2010

Gobierno educativo

Archivado en: General — miguel @ 12:39 pm

Es común usar la palabra y significado “gobierno” para el ámbito de lo político. A veces para las instituciones públicas. Poco se usa para aplicarlo a la vida educativa de un país. Sin embargo, es la mejor voz y significado para referirse a cómo un pueblo, una nación dispone de sus recursos para cumplir y hacer cumplir las obligaciones educativas contraídas al aceptar que la educación es un derecho de las personas, a más de una actividad espontanea de éstas.

La educación, el educarse, desde el punto de vista del aprendizaje es una actividad tan natural en el ser humano como respirar y como la curiosidad. No es necesario hacer algún acto externo para suscitar en los seres humanos algún aprendizaje como resultado de la interacción persona – realidad que sucede espontáneamente. La cotidianeidad, la vida de todos los días provee motivos e impulsos para conseguir ese aprendizaje que resulta del caer en la cuenta de lo que pasa, de respondernos las preguntas de todos los días (qué comeremos, cuando encontraremos a los amigos, cuánto cuesta lo que quiero comprar) y de incorporarlo a lo que llamamos conocimiento.

Ahora bien, si vamos más allá de la vida cotidiana y sus gustos y disgustos, cuándo aparecen preguntas acerca de la realidad caemos en la cuenta de que responderlas requiere algo más que reflexionar por nosotros mismos. ¿Quién prende las estrellas todas las noches? si bien es una pregunta casi ordinaria en un niño, la respuesta pide horas de explicaciones si se quiere dar cuenta del fundamento de la misma, es decir si se quiere ir más allá de la respuesta ingenua que se nos ocurra. Esta educación, este aprendizaje que requiere enseñanza, a veces muy especializada, es la que encargamos a la autoridad, al gobierno, pues no la podemos proveer de forma familiar o informal. Nos hace falta una institución, la cual hemos llamado escuela. Disponer escuelas y enseñantes suficientes, competentes y eficientes para las personas habitantes de un país es lo que el gobierno – autoridad ha de realizar para cumplir con las implicaciones del derecho a la educación de esos habitantes.

Y hacer tal provisión requiere la organización de un gobierno educativo, es decir de un cuerpo de autoridad capaz de disponer lo necesario, del mejor modo, para conseguir el fin educativo y facilitar así, la vigencia del derecho a la educación de las personas. Lo usual en nuestros días, y hace dos siglos es hacerlo mediante las provisiones ofrecidas y gestionadas en las escuelas. Así, la tarea del gobierno educativo es diseñar y organizar las mejores formas de proveer el acceso a la escuela. Implica desde luego, la provisión del personal profesional necesario que haga posible las labores educativas de enseñanza en cada escuela.

Mirar la educación en México hoy lleva sin dudar ni poder dudar a calificar la situación actual de “desgobierno” educativo. La institución gubernamental para la educación es la Secretaría de Educación Pública (SEP). Hoy es presa de sus propios atrasos e indecisiones para adecuarse a la realidad del pueblo mexicano, realidad que por cierto es fruto entre otras cosas de lo eficaz de su labor en épocas ya pasadas.

Sólo un dato: En México hay cerca de doscientas mil escuelas. Este un fruto presumible. Sin embargo se insiste hoy en dirigirlas, gobernarlas, desde la oficina de la SEP en la Ciudad de México. Desde luego que esa organización ha producido una enorme burocracia de control sobre el casi un millón de personas que trabajan en esas escuelas. Y, lo peor, un enorme retraso en conocer qué pasa en las escuelas y cuáles son las necesidades, peticiones, características del funcionamiento de ellas en las diferentes regiones, lugares y contextos del territorio nacional, pese a las pruebas nacionales e internacionales que capturan una mínima parte de esos sucesos.

El país mexicano requiere con urgencia otra forma de gobierno educativo. La actual está desfondada por el cúmulo de atrasos y lo obsoleto de la comunicación interna del actual gobierno educativo. Urge descentralizar, acercar a la autoridad gubernativa a los actores educativos cotidianos. Urge darles autoridad y autonomía a los actores escolares (maestros y directores) y urgen profesionales universitarios de la educación, competentes y eficientes. El gobierno educativo que hoy opera y defiende la SEP no tiene capacidad y poder para atender estas urgencias.

Al día de hoy toda la política educativa fracasa, no por las formulaciones y las propuestas contenidas en ese cuerpo de ideas y mandatos, sino porque a cualquier propuesta de la SEP le sucede algo parecido a entrar en un túnel sin iluminación, largo, lleno de obstáculos imposibles de prever y asociados a una y mil micro-fuerzas representadas por el tejido local de lealtades y complicidades que se pone en movimiento opositor si se trata de aplicar cualquier disposición por simple que esta sea.

Casi veinte años de vida de la Ley General de Educación, promulgada en 1993, muestran el fracaso, no de las ideas, de las disposiciones de política, sino del gobierno educativo capaz de llevarlas a la práctica. Por eso, la mejora educativa no vendrá por más política educativa, ahora llena de excelentes propuestas, y tampoco por mejores personas al frente sino por un nuevo diseño, radicalmente nuevo, del gobierno educativo mexicano. Sólo así será posible enfrentar los monstruos, que no acechan a la educación, sino que ya tienen en sus garras a esta educación mexicana y su gobierno.

11 Noviembre 2010

¿DESASTRE EDUCATIVO?

Archivado en: General — miguel @ 13:01 pm

Es una voz que se escucha en todos lados: La educación en México es un desastre. Mucho menos común es oír la referencia a las razones que validen ese “desastre”. Desde luego, una mirada de la realidad mexicana desde el deber ser (sobre todo a cien años de que la Revolución Mexicana desató la peor guerra civil de que tengamos memoria en pos de salir de la pobreza, la ignorancia, el atraso, la opresión y la desvergüenza de los gobernantes) muestra muy poco ese “deber” esperado y más fallas o desviaciones. La mirada desde el deber revolucionario no es la mejor. Siempre será decepcionante pues el “deber ser” es inalcanzable a pesar de ser un poderoso motor moral de las voluntades. La mirada con énfasis en las personas involucradas en la tarea cotidiana de la educación es más penetrante y realista, y además, conmueve, invita a movilizarnos.

No hay desastre educativo que valga cuando veo y escucho a los directores de escuela preguntando a los docentes a su cargo: ¿Cómo lo ayudo profesor? ¿Qué le hace falta? Y obrar en consecuencia de la respuesta. Esa pregunta cotidiana y sincera es la médula de la verdad educativa de éste país. Es probable que se contra-argumente que no hay muchos de esos. No importa cuántos encontremos, lo importante está en la competencia educativa que demuestra esa pregunta: Ese director y por consecuencia los docentes que responden, (y que seguramente preguntan lo mismo a sus alumnos) muestran capacidad para ir más allá de lo evidente y mirar la verdad educativa que contiene su trabajo de todos los días: Enfrentar a los niños de este país, ponerlos en contacto con la belleza del saber y sobre todo hacerlos sentir y darse cuenta de las propias capacidades de cada uno (muchas o pocas, pero las propias) y darles la mano para avanzar a pesar de los pesares en medio de los cuales cada uno viva.

La pregunta por ¿Cómo te ayudo a realizar lo que quieres o tienes que hacer? es el punto de partida educativo más poderoso que podamos imaginar. ¿Cómo te ayudo hijo, hija? ¿Cómo te ayudo muchacho, muchacha? ¿Cómo te ayudo profesor? ¿Cómo te ayudo colega? Es una pregunta que deja de lado, sin negar la importancia y valor de las concepciones, los modos de ser, el lugar social de cada quien, los propósitos personales y profesionales. Deja de lado lo instrumental, esa razón tan importante y tan dañina hoy, y privilegia la comunicación. Es una pregunta para conversar, para darle vueltas juntos, para compartir y cooperar entre unos y otros. Para educarnos, juntos como quería Freire, y cada uno como es humano.

Visitar escuelas de cualquier condición y encontrarnos con esa pregunta en las relaciones ente los educadores, es la mejor manera de ver la realidad para nada desastrosa de la educación mexicana. El, discurso del desastre es uno con el cual hoy se medra y se evita hacerse cargo de la educación mexicana.

3 Septiembre 2010

DESIGUALDAD EDUCATIVA

Archivado en: General — miguel @ 12:34 pm

Leer la parte dedicada a la educación en el reciente 4º Informe de Gobierno del Presidente no deja dudas del deterioro del interés en la educación nacional. Se dan cifras sobre la asignación de plazas con concurso, y no se dice que esa asignación es sólo parte de las plazas que se asignan, pues otras se deciden sin concurso. Se habla de la restauración de 34,000 escuelas y se omite decir que en el país existen más de doscientas mil y todos lo septiembres hay múltiples demandas por más escuelas en lugares en los cuales aun se toman clase en un toldo o en un baldío acondicionado de manera precaria. En fin se mencionan asuntos secundarios. Todos los mexicanos sabemos muy bien los tres grandes problemas de la educación: Los profesores, aun formados mediante un paradigma de formación técnica anticuado y hace años abandonado por la inmensa mayoría de los sistemas nacionales de los países. La desigualdad e inequidad de la educación, pues la educación en zonas de pobreza sigue siendo una educación pobre. Y tres, el gasto educativo sigue la pauta nacional de “mal gastar” los recursos públicos, mediante un esquema de gasto que no se estructura para impulsar soluciones sino para mantenerse sin conflicto laboral, con los sindicalistas, o ideológico con los sectores conservadores del país.

Los programas compensatorios en educación (por ejemplo, “Escuela de tiempo completo”) no “compensan” y si distraen al personal de las escuelas. Rinden muy pocos beneficios y evitan conseguir aquello para lo cual está la escuela. Es decir: lo que se busca con programas compensatorios, a no ser una emergencia o situación muy especial, se consigue con un buen funcionamiento de la escuela en cuanto tal. Y el gobierno gasta mucho en esos programas, recursos necesarios para elevar la calidad de las escuelas mediante el sencillo expediente de exigir operen a toda capacidad y sin pretextos, pues los recursos estarían disponibles.

El gran gasto del gobierno educativo en capacitación de los maestros. Un profesional de cualquier otra área, digamos un médico, se actualiza por sí mismo y acude a las ofertas de especialización usuales en las instituciones del ramo. Los maestros son capacitados para prácticamente cualquier programa, acción, variación de la rutina escolar o veleidad que se ocurra a las autoridades. Esos recursos debieran gastarse en formar al maestro como un profesional que sabe aprender de manera autónoma y saber buscar las oportunidades de mejora de sus conocimientos y capacidades en la oferta educativa de las instituciones dedicadas a esa tarea. En todo caso se puede gastar mejor si se apoya a los maestros con becas de estudio para hacer factible se dediquen a mejorar su saber en determinados espacios y tiempos, y no en medio de labores ordinarias.

La desigualdad educativa se combate ahora con educación incluyente o inclusiva. Sin duda es una política acertada para combatir la desigualdad. Apenas inicia y muy especialmente en relación con los hasta ahora llamados “niños con necesidades especiales” o en atención a grupos vulnerables a través de modalidades adecuadas a sus situación. Sin duda es un inicio. Será necesario, para combatir con mayor fuerza la desigualdad educativa, gastar más en escuelas y zonas escolares con pobreza educativa, para contribuir a romper el círculo de pobreza y se tendrá que hacer de manera integral con el gasto social del gobierno, pues de otro modo corre peligro de empantanarse en las enormes dificultades de esas escuelas y sus comunidades. Además, será necesario hacer de la inclusión un presupuesto de la acción educacional, pedagógica, de la gestión y de la evaluación. Hoy supone un enorme viraje al gasto educativo. Por algo se puede empezar. Gastar para incluir a todos, para darles el mensaje de que nadie sobra en este país y todos hacen falta. No sólo que todos merecen un dinero.

Problemas claros y evidentes, soluciones más que posibles, algunas ya en operación por parte de los educadores mismos. Sólo falta la decisión del gobierno para gastar contra la desigualdad y no a favor de los compromisos políticos.

5 Agosto 2010

PENSAR LA EDUCACIÓN

Archivado en: General — Etiquetas:, , — miguel @ 17:44 pm

Un año atrás dejó este mundo Pablo Latapí Sarre, a quien la educación en México le debe algunas cosas difíciles de pagar. Por lo pronto la dedicación y la convicción. La dedicación a la investigación educativa para mantener en alto cuestiones y preguntas críticas necesarias ante la complacencia y el medro tan usuales en el medio educativo. La convicción para ver, con gusto, en el más sencillo acto educativo la semilla de un frondoso árbol llamado México justo, equitativo y benévolo.

De recio carácter y amable sonrisa combinó dos ingredientes no aptos para recetas de gusto popular: Rigor e Inteligencia. Mirada implacable para descubrir y desechar los discursos de la demagogia educacional, tan frecuentes en el habla de nuestra burocracia gubernamental, y mirada profunda para construir la argumentación y la propuesta capaz de estimular el siguiente paso viable en la apretada y abundante selva de las promesas educativas, con frecuencia incumplidas e incumplibles.

Investigar la educación supone pensarla. Educar es un hecho complejo de aristas filosas y variadas. Es un hecho redundante en su finalidad y cambiante en su vestidura, congruente con el carácter humano del hecho educativo, indispensable para hacernos personas, y al mismo tiempo dependiente del contexto social y cultural piso y referencia común de educadores y educandos. No es una tarea sencilla tal pensamiento educativo. Baste verificar como hoy a doscientos años de independencia nacional, este país no tiene un pensamiento educativo al cual se le pueda calificar de “mexicano”. Mexicano en cuanto elaborado y no copiado o adaptado de otros pensamientos. Mexicano en cuanto nos ayude a resolver las incógnitas del cómo aprende nuestra población y nos ayude a resolver la ruta a seguir por quienes, ya aprendidos, han de actuar para ajustar el país real al país querido.

Pablo Latapí en sus abundantes escritos nos deja un herencia cuyo significado implica retomarla y llevarla adelante, pues, dicho de manera esquemática, incluye dos grandes preocupaciones: Qué puede hacer y cómo el enseñante en la más humilde de las aulas para, basado en los hallazgos válidos de la investigación educativa, mejorar la relación pedagógica con sus aprendientes, de manera que éstos, conquisten la autonomía de pensamiento propia de los seres humanos y, con libertad, sean activos responsables con las necesidades de su país. Y en segundo lugar, Pablo deja una huella para ahondar en su perspicaz y rigurosa crítica a lo que equivoca el gobierno mexicano (quizá el Estado mexicano todo) en la administración del servicio educativo nacional, laico, gratuito y obligatorio, de manera que impide, desde la estructura misma de esa administración, una educación capaz de contribuir a la justicia social en el país. Herencia pesada aun para el más preparado.

Menos pesada si miramos otro rasgo de la tarea de Pablo Latapí. Difundía con convicción los hallazgos de los investigadores de la realidad educativa mexicana cuya aportación le parecía convincente, sólida y demostrable, una vez sometida a la prueba de la crítica y la aceptación de la comunidad científica educacional, frente a la cual con frecuencia él mismo sometía sus trabajos. No estaba sólo y no se termina la investigación educativa mexicana con su desaparición terrenal. Hoy, al inicio del siglo XXI existe una amplia comunidad de investigadores de la educación en México, América Latina y el mundo, algunos de cuyos exponentes son capaces de tomar la estafeta  “paulina”, si no lo han hecho ya desde años antes para continuar la tarea de “pensar la educación”.

Al recordar su tránsito a la Vida, reconocemos la tristeza de su ausencia y el hueco de su quehacer peculiar, reconocemos también la continuidad, que no continuismo, de la obra iniciada por él, en las instituciones que ayudó a forjar, en los caminos de pensamiento que roturó en su momento y cultivó más tarde, en las ideas de justicia y equidad para todos educación mediante, responsabilidad presente hoy, más que nunca, en la comunidad de investigadores educativos mexicanos. Pensar la educación. Obligación y responsabilidad con México, hoy y para adelante.

Miguel Bazdresch Parada. Agosto 2010.

14 Mayo 2010

OTRA VEZ LAS TICS

Archivado en: General — Etiquetas:, , , — miguel @ 17:05 pm

Los niños mexicanos tendrán sus computadoras según nos avisa el secretario de educación.

Los alumnos de secundaria y los alumnos de 5 y 6 grado tendrán una computadora portátil entregada por la SEP.  Sin duda el paternalismo domina nuestra política pública en educación. Desde luego es una necesidad, imperiosa, disponer de la herramienta básica de la información. Y más los jóvenes y los niños. ¿Se acuerdan que el candidato del PRI a la presidencia de la República en el lejano 2000, prometía “ingles y computadoras”?  Bueno diez años después parece una realidad.

No se han anunciado los procedimientos concretos y las formas mediante las cuales se integrará la computadora al aprendizaje. No obstante los profesores ya claman por “capacitación”. Todo indica, una vez más, un desastre tipo “Enciclomedia”. Una buena idea echada a la basura por la burocracia y los intereses, no económicos, sino corporativos. Enciclomedia fracaso, no por mal hechuras, tampoco por costosa, tampoco porque no ayudará mejorar el aprovechamiento de los niños, ni siquiera porque “no hubiera luz” (energía eléctrica) en las escuelas. Fracasó porque se entregó a los maestros y no a los niños. Los migrantes digitales (todo aquel con más de 30 años) se asustan con artefactos como Enciclomedia y más los profesores que no les interesa cambio alguno que les implique pasar de buenos cumplidores de instrucciones del programa  a creativos pensantes de ¿Cómo hago para mejorar?  Los nativos digitales, todo alumno actual de educación básica, se entusiasma con las posibilidades de “navegación” por la red. Y con facilidad, poco a poco, podrá combinar las virtudes de los artefactos tecnológicos nuevos (ya ni tanto) con los materiales típicos: libros, material concreto, videos, libros y otros. Los nativos digitales hubieran (verbo inútil si alguno) hecho maravillas con Enciclomedia. Y las harán con sus portátiles, si los dejamos, orientamos y ayudamos.

Algunas preguntas impertinentes: ¿Qué pasará si un día llega un chico con el profesor a contarle que por X razón “se cayo la portátil y se hizo añicos”. ¿Le darán otra? ¿Le dirán: perdiste, es tu problema? ¿Habrá un fondo estratosférico manejado por el SNTE para reponer esos casos?

Pregunte usted: Hay muchas dificultades prácticas no resueltas en este asunto. Al menso mientras no sepamos con transparencia cuál es el procedimiento que usará la SEP. Así sabremos desde ahora si fracasará como Enciclomedia o puede prosperar y mejorar el aprovechamiento escolar de los alumnos de básica mexicanos.

Y en Jalisco, antes que pensar en regalar 100 millones a la agencia espacial mexicana, habrá que pensar en crear un Centro de ingeniería de software educativo para alimentar las computadoras de los alumnos de básica y asegurarnos de que les lleguen incentivos y estímulos, además hechos en Jalisco por los excelentes ingenieros de software tapatíos. 100 millones alcanzan para el primer año. Ánimo.

3 Mayo 2010

PAULO FREIRE: 13 AÑOS

Archivado en: General — Etiquetas:, , — miguel @ 9:46 am

M. Bazdresch, 3 mayo de 2010.

El 2 de Mayo de 1997 murió Paulo Freire. Cumplía 76 años. Es hasta ahora uno de los pensadores – educadores de mayor compromiso con sus ideas y de mayor influencia en la educación no sólo de América Latina sino de todo el mundo.

José Roullion Delgado, educador peruano, educador y divulgador incansable del pensamiento freiriano al recordar la fecha  nos propone reconocer la opción socialista de Freire y su concepción de la educación como acto político, y la política como acto ético. En estos años de liberalismo “recargado” conviene mirar con cuidado las reflexiones de Paulo Freire y mantener una actitud crítica con las propuestas educativas que se desentienden muy rápido de la exigencia de libertad, de personas y pueblos, en la construcción de otra convivencia inconsútil con el hecho educativo liberador.

Una colección (realizada por J. Roullion) de frases de Freire para motivar la reflexión:

•        No puedo volverme conviviente con un orden perverso y exculparlo de su maldad al atribuir a “fuerzas ciegas” e imponderables los daños que  causa a los seres humanos…“

•        Mi voz tiene otra semántica, otra música. Hablo de la resistencia, de la indignación, de la “justa ira” de los traicionados y de los engañados. De su derecho y de su deber de rebelarse contra las transgresiones éticas de que son víctimas cada vez más“ 

•          “Hay un montón de gente de izquierda que nos da la impresión que, asustados, hoy casi gritan que se han equivocado de dirección. Se arrepienten de haber sido de izquierda, y se vuelven felices con la idea del fin de la historia y que la lucha de clases terminó. Se dicen posmodernos. Yo creo incluso que son posmodernos, pero posmodernos reaccionarios.

•        “Tenemos derecho y deber de cambiar el mundo… Lo que no es posible es pensar en transformar el mundo, sin un sueño, sin utopía y sin proyecto… Los sueños son proyectos por los que se lucha… y toda concreción de sueños supone lucha… En realidad, la transformación del mundo a la que aspira el sueño, es un acto político, y sería una ingenuidad no reconocer que los sueños tienen sus contra sueños” 

•         “No existe ayuda real entre clases dominantes y clases dominadas, ni entre las llamadas sociedades “imperiales” y las llamadas sociedades “dependientes”  (de hecho dominadas), en la comprensión  de cuyas relaciones  no puede prescindirse del análisis de clase”.

•        “Y es que nuestra opción  como militantes progresistas era para la promoción  de las clases populares, lo que no se consigue a no ser por la transformación  política y económico-social de la sociedad”

•        “Lo ideal es la promoción de la conciencia rebelde a conciencia revolucionaria.  Radical sin llegar a ser sectaria.  Astuta sin llegar a ser cínica.  Hábil sin ser oportunista.  Ética sin llegar al puritanismo”.

•        “De allí la crítica permanente que siempre llevo en mí a la maldad neoliberal, al cinismo de su ideología fatalista y a su rechazo inflexible al sueño y la utopía”.

•        La democracia política o formal no es suficiente.  La democracia puramente formal hace muy poco, o casi nada, por la liberación de los oprimidos, a no ser  a través de la  utilización  de espacios políticos cuya existencia la misma democracia formal no tiene cómo no admitir.  Espacios que deben ser aprovechados  por los progresistas en la lucha por la transformación de la sociedad”.

•        Toda unión de los oprimidos entre sí, ya es una acción en sí misma; pero ella apunta hacia una práctica mayor. Implica que tarde o temprano –al tomar conciencia de su despersonalización- descubran que serán fácil presa del dirigismo y de la dominación. Por el contrario, unidos y organizados podrán transformar sus debilidades, en fuerza transformadora, capaz de recrear el mundo para hacerlo más humano”.

•        “Utilizando una fórmula  tan antigua como aún eficaz, el dominador divide entre si a los dominados, y de esta manera continúa reinando.  La unidad de los diferentes se impone una vez más si éstos pretenden ser eficaces en su justa lucha”.

16 Abril 2010

ENLACE DE NUEVO

Archivado en: General — Etiquetas:, , — miguel @ 12:04 pm

Dos mil millones de pesos será el costo de un nuevo estímulo a los profesores de las escuelas públicas del país. En esta ocasión se entregará una cantidad, en promedio dos mil pesos, a los profesores cuyos alumnos obtengan resultados, en la prueba ENLACE 2010, mejores al año anterior.

La decisión atenta contra cualquier lógica, a no ser la de la complacencia con las presiones sindicales o de los líderes sindicales. Se pueden plantear algunas preguntas para demostrar esa imposibilidad de lógica alguna en este nuevo pretexto para gastar el dinero público sin concierto. Por ejemplo, si bien es digno de aprecio la preocupación de la autoridad por retribuir mejor a los profesores en educación básica, ¿por qué se otorga por cumplir con su compromiso laboral? ¿O no es el compromiso del profesor ayudar a los estudiantes a aprender?

Por otra parte, ¿la autoridad está segura, sin dudas, que los resultados de la prueba, ahora influenciados por el estímulo, serán los mismos sin tal estímulo? Diversos investigadores han documentados cómo los profesores urgidos por las autoridades estatales y las sindicales en algunos casos, realizan con los niños actos de “preparación” para ENLACE, en el curso de los cuales se abandona la didáctica acostumbrada y se dedican a instruir a los niños y jóvenes sobre cómo responder la clase de preguntas incluidas en la prueba. Se conoce de ciertas prácticas de los directores de escuela para evitar que los niños “atrasados” tomen la prueba y así prevenir resultados bajos.

La lógica indica que si son los estudiantes quienes toman la prueba y quienes obtienen los resultados son ellos quienes merecen el estímulo. La idea de la SEP una vez más olvida y desaparece a los estudiantes y se centra en el maestro, que si bien es un ayudante necesario, no es el protagonista de la educación como se ha querido hacer creer por años. Quien se educa es el estudiante, el educando. El maestro en todo caso ofrece el contexto de actividad para que el estudiante se pueda educar. No considero demostrable que un niño a quien se le prometa el estimulo anunciado lograra mejores resultados. Sin embargo, si se puede esperar que un niño, cuyo maestro le diga “estudia y prepárate para que a mi me den una lana” se motive más para estudiar y obtener un mejor resultado en la prueba.

Por dondequiera verse esta decisión es un despropósito y una rendición de la autoridad a exigir a los maestros el mínimo resultado esperado por su trabajo: hacerlo mejor cada vez.

De paso se ha destrozado toda compatibilidad de los resultados de ENLACE con los resultados de otros sistemas de evaluación de logro educativo, en México y en otros países, y con la prueba internacional PISA, pues por la mejora en esos resultados no está “estimulada”.

Esta decisión empobrecerá aun más la calidad de la educación. Desconoce de un tajo la dedicación de maestros, familias y estudiantes que avanzan, mejoran y logran satisfacciones todos los días sin pensar en pruebas o en estímulos a no ser el deber cumplido encarnado en alumnos capaces, con autonomía de juicio y ciudadanos activo. La caída de la política educativa mexicana es en “picada”.

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